Fotografía: Francisco Javier Santos

Estreno de ‘Cartas mojadas’

Anoche tuvo lugar el preestreno de ‘Cartas mojadas’ en el centro de la capital.

Miles de personas han cruzado el Mediterráneo los últimos años tratando de alcanzar Europa. ‘Cartas Mojadas’ cuenta, a través de una voz misteriosa desde el fondo del mar, la epopeya más trágica de nuestra historia contemporánea. Siguiendo cartas escritas de madres a hijos, la voz acompaña al barco de la ONG Open Arms, en su misión más dramática, luchando por salvar a 550 personas de un naufragio. Después traslada al espectador a las calles de París, donde la violencia policial contra los migrantes contrasta con el esfuerzo invertido en alcanzar Europa. Olvidándonos de que se trata de una historia real, la situación empeora cuando la película nos lleva a bordo de un barco de guardacostas libios y nos sumergimos en el lugar más peligroso del mundo, en Libia, donde se maltrata y esclaviza a seres humanos.



La apuesta de la directora de rodar la película casi al completo en el mar tiene como objetivo mostrar, según sus propias palabras, «desde ángulos diferentes la tragedia de la migración y la violencia que sufren miles de personas tanto en tierra firme como a bordo de las embarcaciones. Un drama que en los últimos años ha ido empeorando. Primero la gente moría en el mar, a poca distancia, entre Turquía y Grecia. Luego, de manera desesperada, trataban de alcanzar Europa recorriendo por mar una distancia aún mayor y como única esperanza, estaban los barcos de rescate de las ONGs haciendo un trabajo que debería canalizar la Unión Europea. Pero el panorama cada vez es más desalentador y hoy hay barcos militares libios, que apoyados por esa misma Unión Europea, interceptan las barcas de migrantes para devolverlas a Libia. Y allí he querido llevar también al espectador, porque si fuéramos conscientes del lugar de dónde huyen las personas que se arriesgan a viajar por mar, no existirían dudas en la sociedad civil sobre el valor de las labores de rescate que se realizan en el Mediterráneo».


Su productora asociada, la premiada cineasta Isabel Coixet, añade: «es ésta una película dolorosamente necesaria, que trasciende, con una factura impecable y un montaje preciso, en cada fotograma, los documentales anteriores que han tratado el mismo tema. Cartas Mojadas es una bofetada, un grito, una ola de indignación, una sacudida de empatía que no puede dejar a nadie indiferente. Cartas Mojadas no va a ser papel mojado. La belleza y la inteligencia del trabajo de Paula son una lección imposible de olvidar».