‘¡Qué nadie se mueva!’: lo mejor para acabar la semana

Crítica de la obra de teatro ‘¡Qué nadie se mueva!’. Podemos disfrutar de esta maravillosa obra en el Teatro Luchana de Madrid. Protagonizada por Jon Plazaola, Sara Gómez, Agustín Jiménez y Elena Lombao.

Fotografía: Lola Olivares

Desde el pasado 3 de enero, en los Teatros Luchana de Madrid, se está representado la obra ‘¡Qué nadie se mueva!’, protagonizada por Jon Plazaola, Sara Gómez, Agustín Jiménez y Elena Lombao. Una comedia, que no hay que perderse bajo ningún concepto.

Desde que te sientas en la butaca, sientes que te lo vas a pasar bien. En cuanto entra en acción el primer personaje dices «mi sensación es la correcta, creo que me lo voy a pasar muy bien». Durante todo el espectáculo estás con una sonrisa en la boca y te olvidas de tus problemas o preocupaciones.

Hay que decir que los actores están de 10. Elena Lombao y Sara son unas grandes cómicas que lo demuestran con su actuación y se superan en sus dotes interpretativas. De sobra es conocido el talento de los otros dos actores: Jon Plazaola y Agustín Jiménez. Si son buenos… en esta obra mucho más.

Si después de una semana de estrés y preocupaciones, te apetece olvidarte de todo y pasar un buen rato, acércate hasta los Teatros Luchana de Madrid.

SINOPSIS

Una llamada anónima ha informado de la presencia de un cadáver en el teatro. De acuerdo con las leyes de la lógica acude al recinto la Policía Nacional. Todo correcto. Pero es que también llegan los Mossos D´Escuadra. Bueno, y la Ertzaintza. Y hasta la mismísima Benemérita.

Cuatro representantes de las diferentes Fuerzas de Seguridad del Estado y un cadáver. ¿Qué puede salir mal? Los protagonistas, muy a su pesar, no tendrán otra opción que colaborar para averiguar quién es el muerto y a quién le corresponde.

Una investigación delirante, una convivencia surrealista donde los gags se suceden provocando las carcajadas del público que también será parte activa de esta fábula, de esta sátira de la España que nos está tocando vivir o sufrir. La de las banderitas, las independencias, las exhumaciones, las elecciones, la que quiere ir a misa… Una divertidísima mirada hacia adentro que nos hace preguntar si de verdad no estamos perdiendo el tiempo preocupándonos de todo eso mientras desatendemos lo que de verdad nos afecta. Y es que, al final ¿Qué hay de lo nuestro?

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