Sara Gómez y Elena Lombao, nos cuentan secretos de la obra ‘¡Qué nadie se mueva!

Hablamos con las actrices Elena Lombao y Sara Gómez sobre la obra ‘¡Qué nadie se mueva!’ que están representando junto a Jon Plazaola y Agustín Jiménez en los Teatros Luchana de Madrid.

Fotografía: Lola Olivares

Pregunta: ¿Cómo nace ‘Que nadie se mueva’?

Elena Lombao: Nace hace 8 años de la mano de Jon Plazaola y Esteban Roel. Se juntaron para escribir una comedia delirante para contar las cosas que estaban pasando en el mundo sociopolítico; entonces nació este delirio tan potente.

Sara Gómez: Por lo que tenemos entendido, fue así. Hay una cosa muy bonita: como Esteban Roel es escritor y codirector junto a Jon Plazaola. Él es de origen mexicano y alucinó un poco cuando llegó al aeropuerto de Barcelona. Vio a un Mosso de Escuadra, un Guardia Civil, luego vino a Madrid y vio a la Policía Nacional… entonces dijo «¡Cuánta Policía hay aquí!» (risas)

P.: Hablarnos de vuestros personajes…

S.G.: Me ha tocado un regalo divino con el personaje de la Bene, ella es la Guardia Civil de esta compañía delirante. Me gusta mucho porqué me ha resultado muy curioso el interpretarlo. Soy abiertamente de izquierdas y hacer un personaje más tradicional y con ese peso de seriedad de la benemérita ha resultado ser muy divertido e interesante. Aporta el contrapunto de coherencia al principio.

E.L.: Manuela Marchena es Policia Nacional, recién salida de la Academia y cree que las cosas se pueden hacer bien; quiere seguir las normas y ser correcta con la naturaleza, seres humanos, mujeres… se encuentra con muchos problemas para poder llevar su vida moral e idealizada.

P.: ¿Por qué todos tienen pistola y tu tienes una linterna?

E.L.: Por lo que te puedo decir, parece ser que se me ha olvidado (risas).

P.: ¿Hay sorpresas en medio de la función?

E.L.: Estamos todo el rato, yendo de un lado para otro. El público está preparado para ver una función y son los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado que llegan.

S.G.: El público es el quinto personaje, son parte de la obra.

P.: ¿Cuándo leísteis el guion, que pensasteis?

E.L.: Me eché las manos a la cabeza y dije «a ver como se hace todo esto».

S.G.: Me encantó que me propusieran el personaje. Si no llegara a estar, sería la típica obra de teatro que iría a ver.

P.: ¿Qué cuesta más: hacer reír o llorar?

E.L.: Esta es la típica pregunta que siempre nos preguntan. Pero he de decir que siempre es difícil hacer las dos cosas. El proceso creativo y hacer que la gente se emocione me parece muy costoso, pero hacer reír, para mi es más difícil. Esta función es muy complicada porqué la comedia es matemática; todo tiene que estar todo muy bien medida para que el espectador se ría. Desde el minuto uno hasta el último está todo el mundo riéndose.

S.G.: Estoy de acuerdo con Elena. Creo que cualquier cosa que se haga de verdad y con absoluta conciencia, ya genera cosas. En el drama y en el llorar hay ciertos hilos que nos tocan un poco, aunque sean duros. Hay muchos tipos de humor: hay gente que se divierte con una comedia más explícita, otros con una comedia negra…

P.: Deseos para el 2020

E.L.: Yo quiero fluir

S.G.: Mucha conciencia y así se fluye y se disfruta.

P.: ¿Futuros proyectos?

S.G.: Estoy centrada absolutamente en este proyecto y tengo proyectos personales. De trabajo a nivel interpretativo es esta obra y se que esto va a tener una larga vida.

E.L.: Aparte de esta obra, estoy con ‘Sufrida Calo’ y saco un disco, que lo tengo grabado.

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